Para trabajar en la seguridad privada, necesitas obtener una serie de certificados oficiales, como la TIP, Tarjeta de Identificación Profesional, y realizar algunos cursos que son impartidos por academias homologadas por la autoridad competente. Te hablamos de ellos.
La seguridad privada es un sector en auge. Existe una demanda de estos servicios que es superior al trabajo que pueden cubrir las empresas del ramo. Es decir, es un área donde no existe paro. Ahora bien, para poder acceder a ella necesitas una formación cualificada. Una novedad que marca la diferencia con respecto a hace 30 o 40 años, cuando empezamos a ver vigilantes de seguridad en centros comerciales, edificios públicos y estaciones de transporte.
Para los clientes de estos servicios, las empresas que contratan seguridad privada y para los ciudadanos, en general, este requisito formativo es una buena noticia. Representa una garantía de que el trabajo se va a realizar de una manera profesional y respetuosa con la ley y con los derechos de los usuarios.
Y es que la concepción que tenemos de estos servicios ha variado en las últimas décadas. Ya no vemos al vigilante de seguridad como una especie de policía privada. Sino como un servicio público que permite que la actividad que se desarrolla en los espacios donde ellos trabajan se pueda efectuar de una manera normal y sin incidentes.
En todo este tiempo, la gama de ámbitos donde operan estos profesionales se ha ampliado. Ahora los podemos ver en eventos deportivos y de ocio, como un festival de música, en museos, en monumentos, en hospitales y en juzgados. Se han desarrollado especialidades como la de escolta privado, que antes se les adjudicaba a miembros de las fuerzas de seguridad del Estado. Cambios que requieren una preparación acorde con las responsabilidades que estos profesionales asumen.
¿Quién puede trabajar en seguridad privada?
Aparte de los requisitos formativos, de los que hablaremos más adelante, para trabajar en la seguridad privada se necesita reunir una serie de criterios. El Ministerio del Interior señala que son los siguientes:
1. Ser mayor de edad. Para trabajar en seguridad privada se debe tener más de 18 años.
2. Nacionalidad española o de la UE. El trabajador de seguridad, con independencia del puesto que ocupe, debe tener la nacionalidad española o la de algún país perteneciente a la Unión Europea.
3. Certificado de la ESO. Del mismo modo, debe haber concluido la enseñanza secundaria obligatoria.
4. Tener la actitud psicofísica adecuada. Para trabajar en este sector, tal y como señala el Real Decreto 2487/1998, el trabajador o aspirante debe ser una persona mentalmente equilibrada y reunir una serie de rasgos psicológicos que no le impidan realizar funciones de seguridad. Estos rasgos se comprueban mediante la realización de tests psicotécnicos incluidos en las pruebas para acceder a los certificados oficiales.
5. Carecer de antecedentes penales. El certificado de penales es otro de los requisitos imprescindibles para ejercer esta profesión.
6. No haber sido condenado por atentados al honor, a la intimidad o a la imagen de terceros. En este sentido, el aspirante no debe haber sido condenado en los 5 años anteriores a la integración en este sector profesional por haber vulnerado derechos individuales fundamentales recogidos en la Constitución.
7. No haber sido sancionado por infracción en materia de seguridad. De igual manera, el aspirante no debe haber recibido ninguna infracción grave en los últimos dos años, o muy grave, en los últimos 4, tanto en lo que se refiere al ámbito de la seguridad privada como pública.
8. No haber sido separado de las fuerzas de seguridad del Estado o las Fuerzas Armadas. Esta condición se extiende a los dos últimos años anteriores a su integración en la profesión y al país donde está nacionalizado o de donde proceda.
La tarjeta de identificación profesional. (TIP).
Para trabajar como vigilante de seguridad es imprescindible estar en posesión de la TIP, una acreditación que concede la Policía Nacional y el Ministerio del Interior y que se obtiene tras superar una serie de pruebas o exámenes.
Por lo general, cada año, la Policía Nacional convoca en el BOE o en los Boletines Oficiales de las comunidades autónomas la realización de pruebas para obtener este certificado. Obtener la TIP es condición sine qua non para ejercer gran parte de los trabajos de seguridad privada. En el caso de que el aspirante no superase las pruebas, tiene que esperar a la siguiente convocatoria para poder presentarse.
Las pruebas para obtener la TIP constan de un examen teórico tipo test con preguntas relacionadas con derechos fundamentales recogidos en la Constitución española, legislación penal y civil sobre los derechos de las personas retenidas, procedimientos de actuación en la seguridad privada, ámbito socio-profesional, protocolos de actuación, etc.
Del mismo modo, se efectúan pruebas físicas donde se comprueba que el aspirante está en un estado de forma adecuado para el ejercicio de esta profesión.
La dinámica de este examen es parecida a la de unas oposiciones, pero no lo son. Aprobar no te garantiza que vayas a tener trabajo, pero trabajar como vigilante de seguridad sin la TIP se considera intrusismo profesional y, por tanto, es sancionable.
La sede electrónica de la Policía Nacional indica que la TIP tiene una vigencia de 10 años. Por lo que, al caducar, el vigilante de seguridad debe renovarla. En este caso ya no tiene que enfrentarse a un examen, pero sí debe adjuntar un certificado médico y superar un test psicotécnico que acredite que puede continuar realizando este trabajo.
Curso de vigilante de seguridad.
Del mismo modo, para trabajar en seguridad privada, por lo que hemos estado investigando, es obligatorio realizar un curso específico de vigilancia y protección de al menos 180 horas de duración, que solo puede ser impartido por centros formativos homologados por el Ministerio del Interior.
Los profesores de AGAR Formación, uno de estos centros ubicado en la Comunidad de Madrid, señalan en su web que el contenido de estos cursos prepara a los aspirantes para realizar todas las tareas propias de la vigilancia y protección de personas, bienes y establecimientos dentro del ámbito de la seguridad privada.
El contenido del curso de vigilante de seguridad está ligado al temario del examen de la TIP. Tiene un área jurídica. Donde se estudian los artículos de la Constitución y de los códigos civiles y penales que atañen a esta actividad, así como la legislación que regula la seguridad privada en España; un área socio-profesional, que versa sobre las relaciones que el vigilante debe mantener con los ciudadanos y con sus compañeros; un área técnico-profesional, que aborda conocimientos técnicos necesarios para realizar este trabajo; otra área más instrumental, en el que se habla de protocolos de actuación y, por supuesto, una parte de entrenamiento físico.
El contenido del curso nos da a entender que recibir esta formación es una de las mejores maneras para prepararse para las pruebas de la TIP. Pero es más, según la normativa vigente, este curso es obligatorio. Ya que te da una formación más profunda y ligada al terreno.
Gran parte de las academias que imparten estos cursos están al corriente de las exigencias legales y de la demanda laboral en el sector. De hecho, algunas cuentan con bolsa de trabajo. Por lo que son un medio interesante para introducirse en el terreno de la seguridad privada.
Vigilante de explosivos y otros cursos.
Para trabajar en determinadas áreas de la seguridad privada se requiere una formación específica y adicional. Un ejemplo de ello es la vigilancia, transporte y custodia de explosivos. Esto quiere decir que el vigilante de explosivos previamente debe haber pasado el curso general de vigilante de seguridad y haber obtenido la TIP y, posteriormente, someterse a un curso más largo y especializado que le proporcione los conocimientos necesarios para poder trabajar con medios tan peligrosos. Este curso, igualmente, está controlado por el Ministerio del Interior y solo puede ser impartido por centros homologados.
La razón es evidente. Trabajar con bienes que entrañan peligro para la salud y la vida de las personas requiere un conocimiento más profundo sobre su posible manipulación y los protocolos de protección.
Es tan estricta la actuación en estos casos que esta formación se suele exigir también para la custodia y protección de objetos valiosos. ¿Cómo es el transporte de dinero en efectivo, de joyas y de obras de arte?
El sector de la seguridad privada camina hacia la especialización. Esto quiere decir que, aunque en determinados trabajos no se requiere una titulación oficial obligatoria, sí es conveniente especializarse. Es, por ejemplo, el trabajo en hospitales, el manejo de aparatos de rayos X, el trabajo con perros, la vigilancia en puertos, en eventos deportivos o de ocio, etc.
Cursos de perfeccionamiento que suelen impartir estos centros homologados y cuyo diploma suele ser tenido en cuenta por las empresas para contratar vigilantes de seguridad más especializados. Con una formación adaptada a sus necesidades concretas.
AVSEC.
Un ámbito completamente diferente dentro de la seguridad privada es la seguridad en los aeropuertos. Lo que se conoce como AVSEC, acrónimo de Aviation Security. Esta área de la seguridad privada no está regulada por el Ministerio del Interior, sino por organismos internacionales como OACI (Organización Internacional de Aviación Civil) y controlada en España por agencias como AESA (Agencia Española de Seguridad Aérea), dependiente del Ministerio de Transporte.
Para trabajar en puntos críticos de seguridad de un aeropuerto, como los controles de seguridad de pasajeros, los puntos de seguridad previos al acceso a las puertas de embarque, la seguridad en las pistas o el control de carga de equipajes, se necesita una formación específica que se adquiere por otras vías. No mediante estas academias homologadas por el Ministerio del Interior de las que hemos estado hablando. Sino en otros centros formativos acreditados por la AESA.
En el vestíbulo de un aeropuerto, hasta que el pasajero pasa por el control de seguridad que comunica con la zona duty-free, la seguridad de las instalaciones se puede controlar por medio de vigilantes de seguridad ordinarios; pero cuando accede a las zonas de embarque, como explica Cristina Navas, directora de seguridad AVSEC, en una entrevista concedida a la revista Seguritecnia, la seguridad se basa en normas internacionales que requieren actuaciones más concretas y técnicas.
Controlar la seguridad en un aeropuerto implica garantizar la seguridad dentro de las aeronaves. Una seguridad que no se limita a prevenir actos delictivos o incívicos, sino que debe impedir que determinadas sustancias u objetos, que pueden tener una reacción peligrosa a los cambios de presión y temperatura que se experimentan en el vuelo, puedan entrar en las aeronaves.
Por otro lado, los aeropuertos actúan como puntos fronterizos entre países, por lo que requieren una atención específica para salvaguardar la seguridad internacional.
Un sector en el que labrarse una carrera profesional.
Un aspecto interesante de introducirse en el ámbito de la seguridad privada es que brinda a los jóvenes, y no tan jóvenes, un entorno favorable a labrarse una carrera con unos altos niveles de estabilidad y promoción profesional.
En un periodo histórico donde los jóvenes, a pesar de su alta preparación, encabezan los índices de desempleo y precariedad laboral, la revista Haz se hace eco de un informe realizado por el grupo Manpower que señala que el 70% de los jóvenes de la generación Z en España prioriza la estabilidad laboral a la hora de buscar un trabajo.
Esto explica cómo para muchos jóvenes hacerse funcionario es una de sus grandes aspiraciones profesionales. No hace falta aprobar una oposición para tener estabilidad laboral. Sectores como la seguridad privada brindan estas expectativas.
Sabemos que cuando entras a trabajar en la seguridad privada, las largas jornadas de pie, los turnos nocturnos y los sueldos algo más bajos, si los comparamos con otros trabajos, pueden tirar para atrás a algunas personas. Pero, como hemos visto, ampliando la formación y especializándose en una rama, el trabajador puede ir mejorando sus condiciones de trabajo y aumentar su retribución. Con la garantía de que en la seguridad privada no le va a faltar trabajo. Algo que es mucho decir con los tiempos que corren.

