Salvo sectores y actividades concretas, como la educación, la sanidad, trabajar de policía o de bombero, ser funcionario no es un trabajo vocacional. Sin embargo, en España, cada año, se presentan una media de 2 millones de personas a oposiciones. La formación es la clave para tener un puesto de trabajo fijo en las administraciones públicas.
En una entrevista que le hicieron a Antonio Banderas, el actor malagueño señaló que mientras en EE.UU. el éxito profesional se mide en poner en marcha un negocio, en emprender; en España la gente se orienta más por conseguir una plaza de funcionario. Vamos a por la seguridad.
Esta es la razón principal por la que la mayoría de la gente oposita. Por la seguridad. Tener un trabajo fijo para toda la vida. Aunque se sabe que, probablemente, en el sector privado vayan a ganar más.
En nuestro país, muchas de las competencias están transferidas a las comunidades autónomas. Servicios como la sanidad, la educación, los servicios sociales, que antes los prestaba el Estado de manera centralizada para todo el país, ahora son las comunidades autónomas las que las gestionan y seleccionan a sus propios funcionarios. Otras administraciones como Justicia o Haciendas continúan siendo de carácter estatal.
Respecto a las diferencias entre trabajar para el Estado o para las Comunidades Autónomas, hay algunas autonomías que pagan más sueldo a sus funcionarios que la administración estatal. En cambio, según comentan algunos funcionarios, es más sencillo trasladarse al destino deseado en la administración central que en las competencias generadas por las autonomías.
Ruth, una profesora valenciana de lengua española, que aprobó unas oposiciones a enseñanza secundaria en Cataluña, tardó 10 años en poder trasladarse a Valencia capital. La ciudad de la que procedía y donde quería trabajar y vivir. En cambio, Julio, que es funcionario de Justicia y empezó trabajando en Barcelona, solo necesitó unos pocos meses para que le dieran plaza en Alicante.
La mejor decisión en la vida.
Seguro que todos conocemos funcionarios. Cuando les preguntamos por su trabajo, aunque no se les vea muy entusiasmados, todos coinciden en señalar que presentarse a las oposiciones fue la mejor decisión que han tomado en su vida.
Sepúlveda, un compañero de instituto, cuando terminó bachillerato, mientras los demás estábamos pensando qué carrera queríamos estudiar, él se preparó unas oposiciones al cuerpo de administrativos del Estado. Con 19 años ya tenía un trabajo fijo, cuando los demás estábamos empezando la universidad. Hoy, Sepúlveda lleva un estilo de vida bastante cómodo. Después de su trabajo en el ministerio por las mañanas, ha emprendido varios negocios para sacarse un extra. Alguno le ha salido mejor que otros. Eso no le preocupa, tiene el sueldo garantizado. Con 35 años se puso a estudiar derecho por la UNED (Universidad de Educación a Distancia). Su objetivo no es dejar la plaza de funcionario, pretende ejercer de abogado por las tardes, llevando casos contenciosos administrativos, que son los que mejor maneja por su profesión de funcionario.
Vicente es otro amigo de la pandilla que supo jugar bien sus cartas. Estudió enseñanza secundaria en la academia militar de Zaragoza. Al poco tiempo de entrar en el ejército profesional se salió. Se preparó oposiciones para trabajar como funcionario civil al servicio del Ministerio de Defensa. Se ve que el tiempo que estudió y trabajó en el ejército sumó puntos en la fase de concurso. La parte de la oposición en la que se valoran los méritos. Está muy contento con su trabajo de funcionario para el Estado. Dice que prepararse la oposición fue la mejor decisión de su vida.
Las oposiciones al Estado que más se estudian.
Vamos a centrarnos en las oposiciones a la Administración del Estado, las de carácter nacional. En este artículo vamos a prescindir de las convocatorias autonómicas y las de la Administración Local. Según el blog de formación MAD estas son las oposiciones que más aspirantes suelen congregar;
- Cuerpo administrativo del Estado. Estos son los funcionarios que trabajan para los ministerios y para las instituciones públicas de carácter estatal. Su trabajo versa sobre gestión de trámites y prestaciones y sobre derecho administrativo básico. Las oposiciones que más estudiantes tienen son la de Administrativo del Estado, que requiere una formación básica de bachillerato y la de Auxiliar Administrativo, para la que se exige tener la ESO. Son oposiciones atractivas por el alto número de plazas que se convocan y por la frecuencia de las convocatorias.
- Administración de Justicia. Justicia es otra de las oposiciones que más estudiantes recibe. En especial, el cuerpo de tramitación procesal, para el que se requiere tener una formación mínima de bachillerato; y el cuerpo de Auxilio Judicial, para el que solo necesitas tener el Graduado Escolar o la ESO. Aprobar una oposición de Justicia te da la posibilidad de trabajar en cualquier parte de España.
- Policía Nacional. Esta es una oposición que recibe aspirantes con un perfil diferente. El proceso selectivo incluye pruebas físicas que no se exigen en las otras oposiciones. Para ser policía no basta con estar en forma. Las oposiciones incluyen un examen teórico que versa sobre conocimientos básicos sobre la constitución española, derecho penal y procedimientos de actuación de las fuerzas de seguridad. Se valora, además la ortografía y se realizan test psicotécnicos para comprobar que el aspirante está capacitado para realizar las tareas que le correspondan. Para opositar a la escala básica de la Policía Nacional, la que más aspirantes recibe, es necesario tener el título de bachillerato.
- Instituciones penitenciarias. Esta es una de las oposiciones del Estado que más convocatorias realiza todos los años. También es una de las más fáciles de aprobar. Debido a las connotaciones negativas que se le asocian a esta administración, hace que reciba menos candidatos que las oposiciones de las que hemos hablado antes. De todos modos, la cantidad de plazas que se convocan, la frecuencia de las convocatorias (prácticamente anual) y las buenas condiciones económicas, están consiguiendo que cada año reciban más aspirantes.
Empresas públicas que recurren a las oposiciones.
Por otro lado, hay empresas de titularidad pública que recurren al modelo de las oposiciones para seleccionar a su plantilla. La más conocida de ellas es Correos. Como señala el periódico digital La Nueva España, Correos este año convoca más de 4.000 plazas para ser funcionario. Una cantidad nada desdeñable, si la comparamos con la convocatoria media de las oposiciones en España.
Las oposiciones a Correos, si bien es cierto que son unas de las más competidas, también se trata de una de las más sencillas. El temario de la oposición es reducido, solo 12 temas y la prueba consiste en un examen tipo test de 100 preguntas, en las que las repuestas erróneas no penalizan. Lo que favorece que se adquiera una buena puntuación. Para opositar a esta empresa solo se requiere tener la ESO. Por lo que la barrera de entrada es bastante baja.
La oposición a Correos es un concurso-oposición. Una vez aprobado el examen se valoran los méritos. Por lo que los trabajadores de Correos recomiendan haber trabajado como interino en la empresa, previamente, para obtener plaza. La empresa cuenta con una bolsa de trabajo de la que echa mano para cubrir bajas o para afrontar periodos de exceso de actividad como la campaña de Navidad.
Correos no es la única empresa pública que recurre a las oposiciones. Otras empresas como RENFE, Adif, Aena o Paradores del Estado recurren a este sistema para seleccionar al personal fijo. Sin perjuicio de que para algunas tareas o puestos de trabajo temporales dispongan de personal laboral contratado.
Visto en perspectiva, las oposiciones es uno de los sistemas de selección más objetivos que existen. En ellas se valoran los conocimientos de los aspirantes, partiendo de un temario que unifica a todos y de unos criterios de evaluación imparciales.
En qué consisten las oposiciones al Estado.
Hablar del contenido de las oposiciones es un poco arriesgado. Ya que de una oposición a otra podemos encontrar diferencias significativas. Lo que sí podemos afirmar es que, salvo aquellos puestos de trabajo que requieran tener un nivel físico determinado, como policía o bombero, la oposición se basa en un examen por escrito. Este examen, en la mayoría de los casos, suele constar de dos ejercicios (dos exámenes), que pueden ser eliminatorios. Es decir, es preciso aprobar el primero para presentarse al segundo.
Las pruebas pueden ser exámenes tipo test; preguntas sobre supuestos prácticos, que traten sobre casos reales que se pueden dar en el puesto de trabajo, y pruebas de ofimática.
El temario de la oposición se divide en bloques y suele incluir: Organización del Estado, Derecho Administrativo, teoría, procedimientos y protocolos que atañen al puesto de trabajo en concreto y ofimática.
En el decreto de convocatoria de cada oposición, que se publica en el Boletín Oficial del Estado, se debe concretar el temario de la oposición, las pruebas selectivas que se van a realizar, el sistema de puntuación y si los exámenes son eliminatorios o no.
La página web del Instituto Nacional para las Administraciones Públicas (INAP) se indica que las oposiciones para el cuerpo administrativo del Estado constan de dos exámenes por escrito.
La cantidad de las preguntas y el contenido varía según vaya dirigido a la escala C1 (Bachillerato) o C-2 (ES0). Para los administrativos (bachillerato), el primer examen consta de 70 preguntas, con una respuesta corta, que trata de los bloques de Organización del Estado, Derecho Administrativo y Gestión Administrativa. El segundo examen contiene 20 preguntas que se contestan en un ordenador y que tratan de ofimática, pudiendo contener algunos casos prácticos.
Para los auxiliares administrativos (ESO), el primer examen es de 50 preguntas y aborda los mismos bloques, aunque el temario es menor, y el segundo son 15 preguntas por escrito, que hacen referencia a la dinámica del trabajo.
Cómo prepararse las oposiciones.
Como estamos viendo, para presentarse a unas oposiciones se estudian temas que para la mayoría de los estudiantes resultan nuevos. Me refiero a asuntos como la organización del Estado, la estructuración de las Administraciones públicas, la Constitución (que suele ser un tema recurrente) y el derecho administrativo.
Vanesa, una preparadora de oposiciones de Justicia, que trabaja con sus alumnos de manera online y que tiene un gran porcentaje de éxito en sus preparaciones, indica en su página web Esquemas de Oposiciones de Justicia que es superimportante estudiar con esquemas. De esta manera el opositor puede dominar todos esos conocimientos jurídicos que hasta que se puso a preparar la oposición, le sonaban extraños.
Desde luego, el planteamiento de Vanesa es efectivo para unas oposiciones tan exigentes como las de justicia, pero podríamos extenderlo, sin problemas, para el resto de oposiciones del Estado.
Salvo que hayas estudiado una carrera jurídica, como derecho o graduado social, muchos de los temas y bloques que se incluyen en el temario resultan totalmente desconocidos al opositor. Ni a lo largo de la ESO, ni del Bachillerato, se ha visto nada de la organización interna del Estado, ni de leyes.
Estudiar memorizando sin más, puede ocupar mucho tiempo, a la vez, que impide que se comprendan los conceptos. Repetir textos como un papagayo no es la mejor manera de estudiar una oposición.
En las carreras jurídicas, los estudiantes se preparan los exámenes con esquemas. Es el elemento que les permite dominar temarios grandes y complejos. Un sistema de estudio que se trabaja poco en enseñanza secundaria y menos en la primaria.
Otro aspecto importante es partir de que estudiar una oposición es un trabajo. Requiere disciplina y constancia. No puedes confiarte en que como tienes formación universitaria y te vas a presentar a una oposición que exige un nivel académico de Bachillerato, obtener plaza va a ser pan comido. O que si tienes bachillerato, pero te presentas a una oposición que te exige tener la ESO, te va a resultar sencillo aprobar.
Si partes de este planteamiento, lo más probable es que no apruebes. Aunque estés trabajando, para aprobar cualquier oposición necesitas dedicarle al menos 3 o 4 horas diarias. Incluso, no está de más, contratar un preparador o apuntarte a una academia

