El derecho penal en la sociedad

Dentro del ámbito de la justicia, el derecho abarca prácticamente todos los sectores. Desde la administración y la dirección de empresas hasta los crímenes más incomprensibles, todo es atendido por alguna de las ramas con las que cuenta el derecho. Sobre esta rama del derecho queremos hablar en esta ocasión, ya que se trata de una de las más importantes y fundamentales dentro del sistema jurídico actual de cualquier país. El derecho penal es el que se ocupa de establecer normas y procedimientos con los que se garantiza el orden social, se protegen los derechos de los ciudadanos y se previenen y sancionan aquellas conductas que atentan contra la sociedad y la ciudadanía.

Esta disciplina del derecho se basa en una serie de principios fundamentales como la legalidad, en la que se establece que no puede existir delito ni pena si no existe una ley previa que los defina como tales; o la culpabilidad, que implica que la persona solo puede ser castigada si ha actuado con el conocimiento y la voluntad de cometer el delito, entre otros sobre los que hablaremos más adelante. El derecho penal tiene una historia compleja y larga que nos lleva a las civilizaciones más antiguas. En sus inicios se basaba en la venganza privada y la ley del talión, que con el paso del tiempo evolucionó hacia un sistema más formalizado en el que las leyes se escribían y las penas correspondientes eran más severas. Actualmente, el derecho penal se basa en los principios fundamentales.

Su principal finalidad es proteger los bienes jurídicos fundamentales, como son la vida, la libertad, la propiedad y la seguridad de las personas. Para poder alcanzar este objetivo, debe cumplir con varias funciones, entre las que se encuentran la prevención general, con la que se pretende disuadir a la ciudadanía de la comisión de delitos mediante la amenaza de un castigo; la prevención especial, basada en la rehabilitación de un delincuente para evitar su reincidencia; y la retribución, que trata de hacer justicia reparando el daño causado.

Principios fundamentales del derecho penal

Como ya hemos comentado, el derecho penal se basa en una serie de principios fundamentales. Hablando con AP Antonucci y Portillo Abogados, especializados en derecho penal con más de once años de experiencia, hemos conocido con mayor detalle estos principios: el de legalidad, el de proporcionalidad, el de culpabilidad y el de non bis ídem.

El principio de legalidad implica que solo pueden castigarse aquellas conductas que están tipificadas como delitos por la ley; es decir, si la justicia no las ha determinado como tales, no se consideran delitos. En el caso del principio de proporcionalidad, queda establecido que la pena ha de ser proporcional a la gravedad del delito cometido; tanto haces, tanto recibes. Sobre el principio de culpabilidad podemos decir que solo se puede castigar a quien comete un delito con dolo o culpa, lo que implica que, si el delincuente no es consciente del daño que hace, no hay crimen. El principio de non bis ídem no permite que se juzgue a una persona dos veces por el mismo hecho.

Todo esto se apoya en las fuentes del derecho penal, los diferentes instrumentos en los que se basa esta rama del derecho y entre los que encontramos la Constitución, donde se establecen los principios fundamentales del sistema penal; las leyes penales, que son las normas dictadas por el poder legislativo y en las que quedan definidos los delitos y las penas; los tratados internacionales, en los que se establecen las normas comunes en materia penal entre los diferentes países; la jurisprudencia, que son las decisiones tomadas por los tribunales en casos concretos en los que se interpretan y aplican las leyes penales; y la doctrina, donde se encuentran las opiniones de los expertos en derecho penal sobre las cuestiones jurídicas de esta rama del derecho en particular.

Un procedimiento penal consiste en el conjunto de actos y trámites que se realizan desde que se comete un delito hasta que se impone la pena que corresponda por parte de los tribunales. Este procedimiento se rige por garantías procesales cuyo objetivo es proteger los derechos de los acusados y asegurar un juicio justo. Dentro de las garantías procesales de todo procedimiento penal se encuentran el derecho a la presunción de inocencia, en el que se establece que toda persona es inocente hasta que se demuestra que es culpable; el derecho a un juicio público y oral, donde se garantiza la transparencia y publicidad del proceso; el derecho a la asistencia jurídica, que permite que un acusado cuente con la defensa de un abogado; el derecho de igualdad procesal, con el que se impide la discriminación de cualquier tipo a lo largo del proceso; y el derecho a un juicio rápido y sin dilaciones, garantizando la celeridad y la eficacia.

Evidentemente, estamos hablando de una rama del derecho en la que el delito es la clave, por lo que tenemos que definir este concepto. Los delitos son aquellas conductas que se encuentran tipificadas y sancionadas por la ley penal. Existen diferentes tipos de delitos, clasificados en función de su gravedad, dentro de los que encontramos los graves, los menos graves y los leves. En función de la forma de comisión del delito, se diferencian delitos dolosos y delitos culposos y, en razón del bien jurídico protegido, distinguimos delitos contra la vida, delitos contra la integridad física, delitos contra la libertad, delitos contra la propiedad, etc. Además, existen diferencias entre delitos y faltas, siendo la principal de ellas la gravedad del hecho. Un delito siempre será más grave que una falta, por lo que las penas con las que se castigan son más severas.

Especialidades del derecho penal

En su base, el derecho penal es el que se ocupa de establecer qué conductas se consideran como delito y cuáles son sus correspondientes penas o las medidas coercitivas que hay que imponer a quien infringe la ley. Se trata del instrumento mediante el que se pretende mantener la armonía social, identificando y castigando las acciones que atentan contra la convivencia pacífica y el bienestar común.

El derecho penal tiene un campo de acción muy amplio en el que encontramos diversas especialidades que abordan aspectos concretos de la conducta humana y su implicación legal:

– Derecho penal general. El pilar fundamental del derecho penal, donde quedan establecidos los principios y normativas generales que se aplican a todo tipo de delitos. Se encarga de definir los conceptos elementales como la culpabilidad, la tipicidad y la punibilidad.
– Derecho penal especial. Centrado en áreas delictivas concretas como el derecho penal económico, el derecho penal ambiental o el derecho penal internacional, entre otros. Cada una de estas ramas aborda los delitos que se relacionan con su ámbito de aplicación.
– Derecho procesal penal. Regula los procedimientos judiciales desde la investigación hasta la ejecución de la sentencia, garantizando el debido proceso y los derechos de los acusados a lo largo de todo el proceso penal.
– Criminología. No se trata de una rama del derecho penal propiamente dicha, pero se entrelaza con esta disciplina al ocuparse del estudio del comportamiento delictivo, las causas que lo motivan y la manera de prevenirlo.

Los campos que abarca o cubre el derecho penal, es decir, las áreas que puede cubrir un abogado penalista, incluyen las que siguen a continuación:

– Defensa criminal, en representación de las personas acusadas de la comisión de un delito en el sistema judicial.
– Delitos financieros. Defensa o acusación en los casos de fraude, lavado de dinero o evasión de impuestos, entre otros.
– Violencia de género. Asistiendo legalmente a las personas involucradas en los casos de abuso doméstico y las acusaciones relacionadas.
– Delitos informáticos. Se ocupan de la defensa o persecución legal en los casos de piratería informática, el fraude electrónico, el ciberacoso, etc.
– Narcotráfico. Son la defensa o la persecución en los casos relacionados con la venta, la distribución o la posesión de drogas.
– Delitos sexuales. Como representación legal en los casos de agresión sexual, abuso sexual, pornografía infantil, etc.
– Apelaciones y recursos. Presentan los recursos legales con los que se impugna una sentencia o decisión judicial.
– Asesoramiento preventivo. Proporcionando asesoramiento legal a aquellas personas o empresas para evitar que se produzcan problemas legales dentro del ámbito penal.

Estas son tan solo algunas de las áreas que puede abarcar un abogado penalista, las más conocidas y destacadas, aunque el campo es amplio y se pueden incluir en la lista muchas otras especialidades y casos particulares.

Los abogados penalistas, como expertos en derecho penal, desempeñan un papel fundamental a la hora de defender los derechos y las libertades de las personas que son sometidas a un proceso penal. Sus funciones van desde el asesoramiento legal hasta la representación judicial, proporcionando un acompañamiento integral a los clientes en todas y cada una de las etapas que forman el proceso penal.

En resumen, el derecho penal, con su complejidad e incontables matices, se erige como pilar fundamental dentro del sistema legal y es el que se encarga de garantizar la protección de los derechos individuales y mantener el orden de la sociedad.

Noticias relacionadas

MÁS COMENTADOS ESTA SEMANA

Scroll al inicio