No es algo que la inmensa mayoría vaya a hacer a lo largo de su vida, desde luego. Pero sí existe una parte de la población que se dedica a cultivar nuestros campos y sacarles rendimiento, por lo que merece un poco de atención en este sentido. La mayoría de ellos sabrá más de neumáticos que yo misma, pero nada como informarse para informar. De hecho, ignoraba algo que ahora tengo muy claro y presente: existen neumáticos de diversa categoría en función del tipo de terreno y del cultivo de la tierra.
A la hora de elegir los neumáticos agrícolas, hay que disponer de ciertos conocimientos técnicos para poder elegir los adecuados. Tener en cuenta la función que tiene que realizar la maquinaria agrícola, el suelo sobre el que va a realizarla y el tractor o máquina a utilizar para elegir la rueda que mejores prestaciones vaya a proporcionar. Dentro de las cuales tiene que lograr un mayor agarre al terreno con la menor compactación posible, evitar al máximo los deslizamientos con los que se aumenta el consumo del combustible y reducir el tiempo de trabajo.
Los neumáticos destinados a la maquinaria agrícola son de mayor tamaño que los de otros vehículos, debido a que tienen que soportar mayor peso. Además de necesitar más dibujo para facilitar el agarre a la tierra, al contrario de lo que sucede con los neumáticos para coches, más lisos para que se produzca menor rodadura en el asfalto y así alcanzar una mayor velocidad.
Las ruedas para maquinaria agrícola se componen de dos partes: la metálica, que comprende el disco, la llanta y la rueda, compuesta por la cubierta y la cámara si es necesaria. El disco une la rueda con la transmisión y se sujeta mediante tornillos. La llanta es el cilindro metálico de la parte externa del disco, unido al mismo para colocar el neumático y montar la cubierta. El tubo cerrado de caucho flexible que mantiene el aire a presión es la cámara y, por último, la cubierta, que contiene la cámara y entra en contacto con el suelo.
Opciones de neumáticos agrícolas
A la hora de elegir, hay que conocer bien todo lo necesario, como las partes del neumático de las que ya hemos hablado y los elementos que componen la cubierta, aspectos que hemos conocido de la mano de Dovabe Recambios y Neumáticos como profesionales del sector de los recambios y los neumáticos destinados a la maquinaria agrícola,, que nos han mostrado de qué se compone una cubierta:
- Estructura formada por una serie de capas flexibles e hilos metálicos conocidos como lonas. La resistencia de estas capas se mide en PR e indica la capacidad de peso que pueden llegar a soportar.
- Recubrimiento con el que se protege la estructura del neumático mediante una capa de caucho vulcanizado.
- Banda de rodadura: la parte de la rueda que entra en contacto con el suelo y en la que se encuentran los nervios, talones o garras, esenciales para que el neumático no se deslice.
- Talones o pestañas mediante los que se unen el neumático y la llanta, ayudando a la fijación de las capas denominadas lonas.
Teniendo esto presente, los neumáticos agrícolas se diferencian por su carcasa radial o diagonal y su perfil de taqueado según su uso. Los neumáticos radiales son la norma para los tractores de mayor tamaño y la maquinaria pesada. Un neumático radial tiene flancos separados de la banda de rodadura, que, al desinflarse, hacen que la huella aumente y se vuelva más rectangular, de manera que la carga se reparte mejor y es posible reducir la presión sin que se pierda soporte. Dentro de sus ventajas podemos encontrar:
- Menor compactación del suelo al reducir la presión, ya que la rueda se ensancha, protegiendo la estructura del suelo y las raíces.
- Mayor tracción y confort, ya que una huella más amplia hace que mejore la tracción y se absorban mejor los baches, reduciendo el consumo de carburante y mejorando la comodidad del operador.
- Una vida útil más larga, ya que se distribuye la carga sobre una superficie mayor, lo que produce un desgaste más uniforme del neumático radial, prolongando su vida útil.
En el caso de los neumáticos diagonales o convencionales, los flancos y la banda se unen en cáscara limitando la deformación. Son más resistentes a los impactos por contar con varias capas de tela, pero al llevar mayor carga o coger velocidad se calientan más y se concentra la presión en el centro, lo que produce un aumento del desgaste y la compactación. Las diagonales se pueden utilizar en vehículos ligeros o implementos, pero en los tractores más actuales se aconseja utilizar los radiales, sobre todo en las labores del campo. Salvo excepciones, se aconseja utilizar neumáticos radiales ya que son mejores a nivel agronómico y más eficientes.
Aparte del tipo de carcasa, existen diferentes diseños de taqueado: cultivos en hileras, multiuso, altos y medianos o especiales. Por ejemplo, los neumáticos utilizados para viñedos u olivares suelen ser estrechos, con gran grosor de flanco para poder soportar las pendientes y las piedras del terreno. En el caso de la cosecha de cereal, se utiliza el taqueado de alto taco para mayor tracción en la tierra arada. Con un perfil más agresivo se mejora el agarre en el barro; con uno más liso resulta más fácil la marcha en praderas o cultivos de hortalizas.
Elección en función del cultivo y el terreno
Cada tipo de cultivo cuenta con sus particulares condiciones de suelo, forma de plantación y trabajo mecánico. Adaptar el neumático al cultivo permite optimizar el rendimiento, además de reducir los daños.
En los viñedos, donde las filas son estrechas y a menudo se realizan en laderas secas y pedregosas, se utilizan neumáticos estrechos y robustos con una carcasa reforzada. Sus flancos son flexibles pero resistentes. El diseño tiene que permitir moverse por pendientes pronunciadas. Estos neumáticos tienen que tener un perfil específico de viña, refuerzos extra, un amplio rango de presión y una banda de rodadura agresiva. De manera que se protege la estructura del viñedo, se reduce el riesgo de erosión y el estancamiento hídrico.
Los olivares se encuentran sobre todo en terrenos inclinados, compartiendo características con los viñedos: suelos secos, pedregosos y pasadas repetidas. Suelen utilizarse neumáticos estrechos con carcasa reforzada, similares a los que se utilizan en las viñas. Los drenes anchos para evacuar el agua y los tacos robustos son aspectos igualmente importantes. La prioridad es la flotación, es decir, una superficie ancha y la durabilidad para no dañar a los árboles.
En el caso de los cereales como el trigo y la cebada o las praderas niveladas, la anchura suele ser mayor para minimizar la compactación. Se utilizan neumáticos radiales anchos con tacos profundos que se agarran bien a la tierra suelta. En los campos de cereales, la compacidad del suelo es menor, pudiendo utilizar un perfil más agresivo con el que se maximice la tracción.
Para la horticultura y los cultivos especializados en laderas, se requieren neumáticos muy estrechos para poder pasar por las hileras sin dañar las plantas. Es habitual el uso de llantas gemelas o neumáticos dobles en los tractores de gran tamaño para reducir la presión por rueda. En los invernaderos o viñedos muy estrechos se utilizan los neumáticos de radio pequeño.
Cada tipo de suelo impacta de forma directa en la elección del neumático para la maquinaria agrícola:
- Suelo arcilloso o pesado, con tendencia a retener agua y compactarse. Se aconseja utilizar neumáticos radiales de gran volumen y baja presión para ampliar la huella y reducir la presión, evitando una base muy dura. Un taco más abierto ayuda a que el barro sea expulsado.
- Suelos arenosos, sueltos, pero menos adherentes, que exigen buena tracción con mayor taco y flotación, con un riesgo de compactación menor. Se pueden utilizar presiones medias y llantas dobles para que la carga se distribuya en los suelos flojos.
- Suelo húmedo donde aumenta el riesgo de compactación, donde convienen presiones muy bajas y neumáticos radiales. Si el suelo está saturado, mejor no pasar con maquinaria; si es inevitable hacerlo, utilizar neumáticos de altura de perfil mayor y a la mínima presión aceptable.
- Suelos pedregosos o agresivos, como los viñedos, requieren unos neumáticos robustos capaces de soportar cargas con baja presión y con flancos resistentes a cortes. Además de tacos de goma resistentes al desgaste.
El último de los aspectos a tener en cuenta a la hora de comprar neumáticos para maquinaria agrícola es el tipo de maquinaria, obviamente. Los tractores de campo pesado necesitan neumáticos grandes radiales; la maquinaria de aperos, como las segadoras, puede utilizar neumáticos especiales y los remolques agrícolas suelen utilizar neumáticos más pequeños y compactos.
Podríamos seguir hablando de aspectos como el mantenimiento o los errores más habituales que se cometen a la hora de elegir y mantener los neumáticos para la agricultura. Como se puede comprobar, se trata de un tema muy amplio e interesante, pero lo dejamos aquí, quién sabe si para continuar con el mismo en otro momento y seguir conociendo todo lo relativo al mundo de los neumáticos para la agricultura.

