Vender una casa no es tan fácil como poner un número al azar y ya está. Eso podía funcionar antes, que no había tanta información en internet como ahora… pero estamos en un punto donde todos lo comprueban TODO antes de firmar nada, que es lo normal, así que ya te sirve. Yo te recomiendo mirar el resto de casas de tu vecindario, y que no te compares con la primera casa que veas en Google ni con lo que recuerdes que vendió un vecino, debes buscar en la actualidad, no en años atrás, para no meter la pata.
Fíjate en que hoy los que van a comprar una casa lo revisan todo, comparan precios y eligen lo que más les conviene. Por eso, si lo inflas demasiado, ni siquiera van a llamar. Te aconsejo revisar los portales online y ver qué precios se piden por casas parecidas a la tuya.
Si notas que hay casas parecidas a la tuya que se venden más rápido, ajusta el precio para acelerar la venta. No se trata de regalar la casa, no te confundas, sino de encontrar un equilibrio entre lo que quieres ganar y lo que es realista según el mercado.
Otro consejo: no te dejes llevar por lo que has invertido en reformas o mejoras. El comprador no paga por lo que gastaste, paga por lo que percibe dela vivienda. Así que haz un parón y analiza el mercado antes de fijar tu precio.
Esto te ahorra errores grandes y te ayudará a vender tu cara más rápido.
Compara tu casa con otras similares, no con las que te gustaría
Cuando vayas a poner precio a tu casa, compara con viviendas parecidas a la tuya: no mires pisos reformados si la tuya necesita algún arreglillo, ni áticos lujosos si lo que tú tienes es un tercero sin ascensor. Por favor, sé realista y compara con casas parecidas, porque así es como vas a saber qué pedir por la tuya.
Fíjate en características concretas: metros, número de habitaciones, distribución, estado del edificio y ubicación. Mira cuánto piden por casas que de verdad se parecen a la tuya. Te vas a sorprender de las diferencias que pueden haber por cosas como la orientación, si tiene balcón o incluso por la luz que entra, porque estas cosas hacen que el precio cambie muchísimo.
Revisa también cuánto tiempo llevan publicadas casas similares a la tuya y, si ves que una lleva meses sin venderse, piensa en que, quizás, su precio es demasiado alto… y si, por el contrario, se vende muy deprisa, es porque tiene un buen precio. Además, ver qué casas atraen más a los compradores te ayuda a decidir si vale la pena invertir un poco en mejoras antes de sacar tu vivienda al mercado.
No, esto no es una riña, pero piensa en que te conviene comparar precios porque así conseguirás más perspectiva y evitarás que sobrevalores tu vivienda por cariño o por lo que has invertido en ella. Así tienes más posibilidades de vender rápido.
Querer ganar dinero no significa inflar el precio
Sé realista desde el principio y no te inventes un número esperando que alguien pague esa cantidad, porque hoy la gente compara, investiga y decide antes de llamar, así que si el precio está fuera de la realidad, muchos ni siquiera se molestarán en contactar contigo.
No infles el precio pensando que luego lo bajarás. Puede parecer buena idea, pero en la práctica suele alejar a los compradores. No te llamarán, no convertirán visitas y, cuando decidas ajustar el precio, muchas personas ya habrán comprado otra casa. Perderás el tiempo y buenas oportunidades, y además, crearás una mala imagen, porque cuando una casa se lleva demasiado tiempo en el mercado crea desconfianza: los compradores se preguntan qué está mal en ella o si hay algún truco oculto.
Lo mejor que puedes hacer es poner un precio con el valor real de tu vivienda, porque crearás interés, tendrás más visitas y en muchos casos varias ofertas que te van permitir negociar un poco y conseguir un precio sin perder semanas esperando a que alguien considere tu casa.
Nadie quiere perder dinero, pero tampoco conviene quedarse atascado por inflar el precio pensando que alguien acabará pagando más. Siguiendo estos pasos, aumentas tus posibilidades de vender rápido, sin estrés y obteniendo un buen precio.
Una forma es hacerlo a través de una inmobiliaria
Si quieres vender tu casa y no liarte con el precio, una de las mejores opciones es acudir a una inmobiliaria profesional, sobre todo porque ellos van a ver cosas que tú no has conseguido ver.
Los expertos de VIP House BCN, inmobiliaria con años de experiencia en Barcelona, dicen que “uno de los errores más comunes al vender una vivienda es poner un precio basado en expectativas personales en lugar de en datos reales del mercado, sobre todo cuando calculas el precio pensando en lo que te gustaría ganar, y no realmente en lo que la gente está dispuesta a pagar por ella.
Una inmobiliaria profesional hace una valoración basada en datos, no en corazonadas, porque sabe qué pisos se van a vender más rápido, cuáles valen más por ubicación o estado, y cuáles se van a pasar varios meses sin que nadie se interese. Además, ellos también conocen, incluso, detalles que los compradores valoran y cómo afectan al precio, así que puede acertar mejor que tú. Ellos le sacarán el precio real, tú podrías pasarte o perder dinero, incluso.
Por cierto, también podrías aprovechar y que la inmobiliaria también te ayuda a diseñar la estrategia de venta, porque esto aumenta las posibilidades de encontrar compradores serios y te ayudará a cerrar la venta más rápido.
Por último, pienso que ir con profesionales te lo hará todo mucho más fácil. Si te equivocas con el precio, puedes perder tiempo, pero la inmobiliaria no va a jugar, porque también necesita ganar dinero, así que no te va a engañar: te dará un número real y te respaldará, así que lo tendrás todo mucho más sencillo.
El barrio influye más de lo que parece
Muchos no creen que la ubicación influye… pero lo hace, así que no te olvides de investigar a cuánto están las casas y el m2 por allí. La ubicación influye muchísimo, más que los metros o incluso el estado de la vivienda. Por eso, lo mejor es que te fijes bien en esto, porque dos casas casi idénticas pueden tener precios totalmente distintos solo por el barrio en el que estén. Los compradores, además de mirar la casa, miran transporte, los colegios, los servicios, la seguridad y el ambiente en general. ¿Por qué? Porque estas cosas hacen que suba o baje su valor.
Si tu piso está en un barrio que ha tenido mucha aceptación estos últimos meses o semanas, incluso si es pequeño, puede valer bastante más que uno igual en un barrio menos demandado. Por eso te aconsejo ser realista: aunque la vivienda esté perfecta, la ubicación puede hacer que tengas que ajustar expectativas para atraer compradores.
Fíjate también si el barrio está creciendo y si cuenta con nuevos servicios, comercios, mejoras en transporte, zonas más modernas… porque todo esto revaloriza las viviendas. En cambio, si la zona está estancada o tiene problemas, los pisos se venden más lento y a menor precio.
Pero, por encima de todo lo que yo te diga, por favor, no subestimes la ubicación. Analiza bien el barrio para fijar un precio realista y atractivo para los compradores, aumentar visitas y vender más rápido sin frustrarte ni perder tiempo.
El estado de la vivienda pesa mucho en el precio
Bueno, otra cosa que has de saber y tener en cuenta que no todas las casas valen lo mismo, aunque tengan los mismos metros o estén en el mismo barrio. Sé que quieres el dinero, pero por favor, mira el piso con ojo crítico y sé sincero: una casa reformada, luminosa y cuidada atrae mucho más que la que necesita reparaciones, porque los compradores van a pensar en cuánto costará arreglarla, y eso hará que se echen para atrás. ¿No lo harías tú?
Revisa la cocina, el baño, el suelo o las ventanas, y medita: si algo está muy viejo o desgastado, se va a notar y los compradores empezarán a descontar ese dinero mentalmente para arreglarlo, y eso va a afectar al precio. Antes de publicar el anuncio, repasa la casa de forma objetiva, no necesariamente para arreglarla o ponerle un precio bajo, sino para entender cómo piensa la gente que compara opciones y busca calidad-precio.
Si haces algunas cosas varias, como pintar, limpiar a fondo o ajustar detalles, la harás ver mucho mejor a ojos de los compradores, y les ayudarás a ver el valor real del piso.
Escucha lo que pasa en las visitas
Fíjate bien en lo que pasa durante las visitas, porque las reacciones de los compradores te pueden revelar muchos detalles que a ti pueden habérsete pasado por algo. Si entran muchas personas pero nadie hace ninguna oferta, el precio puede estar muy alto. La casa gusta, pero hacen cuentas y no les conviene.
Si las visitas son pocas, el precio puede que esté demasiado alto, para lo que vale. Escucha lo que comentan: “está bien pero se nos va de presupuesto”, “hemos visto algo parecido más barato”… todas esas cosas son pistas totalmente reales de que hay que ajustar el precio. Ignorarlas solo ba a retrasar la venta.
Si te das cuenta de todo esto, podrás ver qué quieren o no tus compradores, y ajustar el precio (o incluso subirlos, si las propuestas son excesivas) para ganar justo lo que deberías ganas. No pierdas oportunidad de sacar información, porque son oro puro.
Recuerda que las personas que van a comprar… son familias, como la tuya
La gente que viene a ver tu casa no está para perder el tiempo ni para tirarte el dinero a la cara, todas esas personas son familias que buscan un lugar donde vivir de verdad, cómodo, seguro y que encaje con lo que pueden pagar. Si pones un precio ridículo, se van a asustar o directamente se van a ir, porque nadie va a dar ni un céntimo si siente que está siendo estafado. Ten esto en mente: precio fuera de la realidad = pérdidas de tiempo para ti y los posibles compradores.
Si ajustas el precio a lo que vale de verdad (y no a lo que crees que vale), vas a empezar a recibir visitas de personas que de verdad quien comprarte la casa. Todo lo que hagas para venderla, como poner fotos bonitas, hacer arreglos, escribir textos largos… no va a valer de nada si nadie puede pagar lo que pides por ella. De verdad, puedes tener la casa perfecta, que, si pones un precio que para nada es el real, todo se va a la mierda.
La familia que está preguntando por tu casa no está ahí para complacerte ni para pagar por tu orgullo: están buscando un hogar para sus hijos, para su mujer o para hacer su propia vida y, si tu precio está inflado, lo único que vas a conseguir es que miren mal, comparen y se larguen. Ellos pierden tiempo y tú pierdes energía y, con el tiempo, las ganas de seguir vendiendo.
Cuanto antes aceptes lo que vale tu casa, antes vas a conseguir venderla. De verdad, muchas veces pides una cantidad muy alta o porque la casa significa mucho para ti y no quieres venderla, o porque quieres sacarle mucho más de lo que vale. Si quieres que la casa se venda, tienes que poner un precio que de verdad se ajuste al mercado, ni más ni menos. Las familias solo van a pagar lo que vale de verdad, y cuanto antes lo entiendas, antes la venderás.
Además, cuanto más tiempo conserves ese precio, menos atractiva vas a hacer que se vea para todos los que pasen a verla, porque los compradores comparan siempre y, si tu casa está por encima del mercado, nadie va a querer perder tiempo contigo, y n hay estrategia que arregle esto: hay que bajar el precio a lo que vale de verdad.
No te estoy echando la bronca, pero tienes que ser listo: mueve tu propiedad en internet, en las redes, entre las inmobiliarias, a un precio real, y verás cómo la vendes antes de lo que te imaginas. Porque hay MUCHA gente que busca casa. Pero un casa buena… y en la que no tengan que invertir más que de lo que vale.

